Una mañana lluviosa de otoño nos espera en su coche, en un punto kilométrico de la carretera de Sant Joan y, desde ahí, nos conduce a una casa payesa rodeada de bouganvillas. Uno de esos lugares de Ibiza donde es difícil llegar, si no vas detrás de alguien que conoce bien el camino. Su compañero, Waiko, trabaja en el porxu y, desde su portátil, se conecta con el mundo. Mientras preparan un café, resulta inevitable observar los contrastes: Una pareja moderna, e incluso rompedora, que vive en una casa tradicional ibicenca, convertida en laboratorio de tendencias. Silke nos abre las puerta de su taller, con el encanto de un camerino: Vemos cinturones, brazaletes, plumas, espejo, maniquí, maletas antiguas, herramientas, planificadores de tareas…un espacio cargado de magnetismo, que inspiraría a cualquier cinéfilo. Su lugar de trabajo se convierte en un escenario, cuando Silke posa y exhibe toda su profesionalidad y su carisma en cada foto.

Silke

Silke

Ahora está más guapa que cuando era una de las actrices del momento por películas como Tierra (1996), Tengo una casa (1996) o Hola, ¿estás sola? (1995). Triunfó en el cine con directores españoles como Iciar Bollain o Julio Medem y fue nominada al Goya como actriz revelación, pero ella huyó del mundo de la fama, las alfombras rojas y la presión urbanita de Madrid (donde nació en 1974) para refugiarse en Ibiza y en la preciosa casa payesa en la que vive desde hace 20 años.

Silke lleva una vida feliz, que ella ha elegido. Expresa su vocación artística a través de piezas con diseño exclusivo que vende en Las Dalias, donde se siente en familia. Y el mercadillo se ha convertido en la plataforma que le permite exportar sus creaciones a distintos países de Europa. Está entusiasmada con el éxito de la marca bySilke, que en 2015 lanza colección para hombre.

Con el paso de los años, la belleza rebelde de esta actriz se ha vuelto más inquietante y camaleónica. En la misma sesión de fotos su rostro evoca desde la dulzura adolescente, a la más indómita sensualidad, pasando por el ángulo reflexivo de la experiencia: Todo un universo de matices y emociones, en una mirada que domina el arte de interpretar. Silke no sabe si en el futuro la volveremos a ver en cine o televisión con un papel icónico, pero no duda de que su universo inspirador va a continuar en Las Dalias.

¿Cuánto tiempo llevas en la isla y por qué Ibiza?

Llevo 20 años y creo que la isla me eligió a mí porque todos los proyectos que he empezado me han salido bien. Es un lugar que me pone las cosas fáciles y donde todo fluye y me siento a gusto. Para otras personas no ha sido así y al cabo de un tiempo se han tenido que ir. Yo siento que estoy en España, pero a la vez en otro planeta. Mi familia vive en Madrid y en una hora estoy con ellos, cada vez que quiero verles, pero a la vez tengo en Ibiza mi pequeña burbuja. Lo que me gusta de la isla es la sensación de libertad y el contacto con la naturaleza.

¿Te consideras actriz, artesana, artista, creadora, emprendedora, hippy?

No me gusta definirme, porque me limita. Todos tenemos la capacidad de ser lo que queremos en la vida. Me gusta expresarme a través del arte, ya sea interpretación, pintura o artesanía. No me gusta que me encasillen en lo que hago ni en lo que soy. Ni hippy ni pija.

¿Cuándo decidiste crear tu propia marca de artesanía?

Fue hace seis años, cuando estaba embarazada de mi pequeñina. Justo en aquellos momentos dejé una obra de teatro y coincidió con que un amigo me hizo un regalo especial. Él tenía una gama de accesorios de lujo para mascotas y, como sabía que yo era artista y me encantaba reciclar, me dio piezas de latón macizo. Creé una primera colección con ellas, que empecé a vender en Dos Lunas, en la tienda de una amiga mía. Tuvo éxito. Fue algo muy casual y así, poco a poco, empecé a desarrollar la marca. Yo no tomé la decisión de crear accesorios. Fue algo que llegó y me gusta muchísimo.

¿Qué es para ti la creatividad?

Un estilo de vida. Pienso que todos tenemos un artista dentro, lo que pasa es que muchas veces le bloqueamos. En mi caso, trabajar con las manos es una forma de meditar y de expresar mi creatividad. Me siento muy afortunada de que sea mi modo de vida. No todas las personas tienen la suerte de encontrar algo que les gusta y les permite vivir.

¿Qué te inspira?

Mi método consiste en partir de algo concreto. Por ejemplo, si mi hija me pide un cuento y me da dos elementos, como un payaso y la luna, a partir de ahí invento la historia. Con mi empresa pasó igual: empezó a partir de unos metales que me habían regalado. Me gusta mucho componer y desarrollar ideas a partir de cosas que ya tengo. Por eso soy fan de reciclar y customizar mi ropa. A todo lo que hago, intento ponerle arte y alegría.

¿Qué vendes en Las Dalias?

Nuestras piezas son artesanas. En la marca sólo utilizamos metales nobles y todas las argollas están soldadas a mano con plata. Por eso llegamos a lugares donde, por ejemplo, un cinturón nuestro se puede vender por 170 o 200 euros, por la calidad del producto.

¿Se valora el trabajo de los artesanos?

El problema de la artesanía es que implica muchas horas de trabajo y la mayoría de las veces, poco beneficio. Cada vez hay más mercados con gente que trae cosas de fuera, porque la artesanía se valora poco. Si quieres cobrar por una pieza de artesanía el trabajo en horas, como si fuera el de una chica de la limpieza, al final te sale tan caro que no lo vas a vender. Es un problema en aumento. Pero en Las Dalias se conserva una artesanía auténtica que la gente aprecia y está dispuesta a pagar por ella. El proceso de nuestra marca es absolutamente artesanal: Desde el diseño, al teñido a mano de la piel o el cuero, el montaje e incluso la venta o la distribución. En mi caso, antes de empezar en Las Dalias, tenía distribución de piezas en Italia y en Madrid. De eso hace cinco años y, en los últimos tres, también estoy en Las Dalias. Gracias al mercadillo han surgido nuevos contactos y estoy trabajando con Francia, Austria y Suiza. Las Dalias es una plataforma para atraer clientes de toda Europa. El 90% de la gente que viene a Ibiza, pasa por Las Dalias. Además tenemos tienda on line: www.bysilke.com Poco a poco va creciendo la empresa.

¿Qué significa para ti Las Dalias?

Desde que llegué a Ibiza, para mí siempre ha sido un sitio muy especial. Te sumergías en el mercadillo y tenías la sensación de que olías y sentías otras civilizaciones y culturas. Hace 20 años empecé en Las Dalias, con plata que traía de la India. Juanito siempre me dejaba un lugar en el mercadillo. Realmente es muy diferente a otros del resto del mundo. Representa una fusión de culturas mezclada con artistas que crean cosas diferentes. Un lugar alternativo con propuestas de calidad y muy originales que no verás si vas de shopping por Ibiza o a otras ciudades. Es una suerte para todos los que hemos conseguido estar allí y mostrar nuestro trabajo. No veo Las Dalias solamente como un mercadillo hippy. Es mucho más. Y me gusta mucho el contacto directo con el público.

¿Cómo es la gente de Las Dalias?

Me siento en familia con toda la gente de Las Dalias, personas que han elegido un tipo de vida parecida. De alguna manera, están fuera del sistema creando sus propias cosas y viajando alrededor del mundo. Son gente muy bonita, con mucha conciencia en muy diversos sentidos, desde la alimentación al medioambiente. Seguro que en otras partes del mundo también hay gente así, pero yo creo que en Las Dalias hay una concentración notable de esa filosofía y forma de vivir relacionada con el arte y alejada del sistema consumista. Es un patrón de vida más alternativo, donde tiene mucho peso la conciencia de la propia vida, la alimentación y una mentalidad ecológica. Creo que hay más gente así en Las Dalias que en una ciudad.

¿Cómo ves el futuro de Las Dalias? ¿hacia dónde va?

Si no es por Juanito, Las Dalias no sería lo que es. El mercadillo ha cambiado muchísimo en los últimos 20 años, para mejor. Obviamente, seguirá creciendo y mejorando, con Juanito a la cabeza, que sabe cuidar todos los detalles y ponerse duro cuando toca. Si ha ido mejorando en los últimos 60 años, seguirá así en los próximos 40.

¿Tu faceta de actriz forma parte del pasado o la puerta sigue abierta? ¿a Pedro Almodóvar le dirías que no?

Soy una persona que vive el presente. Estoy muy centrada en mi niña y en la marca que estoy diseñando y con la que estoy muy ilusionada. No dejé el mundo del cine. Simplemente elegí un estilo de vida. Eso no significa que no pueda salir un proyecto interesante. De hecho, estoy en un proyecto independiente que es una maravilla. Hace un año también hice una película en Ibiza que quedó muy linda. Fluyo con la vida y vivo el presente.

¿Te imaginas dirigiendo una película?

Jamás. No hay nada que respete más que la dirección. Es curioso, porque he participado en proyectos con actores increíbles, guión alucinante y todo era la bomba, pero de repente ves que la película no tiene la magia y no transmite. Y también ocurre a la inversa: películas que no tienen todo eso y, sin embargo, conectan con el gran público. No me veo capaz de dirigir

¿Cómo vives lo que significa ser mujer hoy en día?

Me siento un poco frustrada muchas veces. Como si no consiguiera hacer nada bien. Me encanta estar con mi niña, con mi pareja, limpiar mi casa, producir, diseñar….Lo hablo muchas veces con mi compañero: hasta que mi casa no está ordenada y limpia, no puedo entrar en el taller. Y no me gusta que otra persona limpie mis cosas. Prefiero hacerlo yo. No me quejo de nada, pero es verdad que me encantaría tener un poco más de tiempo. Siento que la liberación de la mujer y nuestra incorporación al trabajo es un arma de doble filo que hace que muchas veces nos sintamos desbordadas. A veces me siento mal si no tengo suficiente tiempo para estar con mi niña, si mi casa no está perfecta como quiero, si me dedico demasiado tiempo a producir en el trabajo o si no encuentro el momento para crear o pensar nuevos diseños…Tenemos una responsabilidad muy grande como mujeres, como madres…También es verdad que no delego y me gusta controlar todos los aspectos de la empresa. Pero ésta es la vida que he elegido: madre, artista, empresaria, pareja…Eso sí: me gustaría tener más horas al día para hacerlo todo mejor.

¿Cómo es tu vida en invierno en Ibiza?

En invierno aprovecho para cenas, reuniones con amigos, disfruto de mi hija, que en verano tengo poco tiempo y, si puedo, hago algún viaje. Lo que me gusta es estar con mi pareja, mi niña, trabajar y ver a mis amigos. Doy las gracias de vivir en Ibiza. Aunque la isla ha perdido una parte del lado salvaje que tenía, es lo que más se acerca a lo que yo considero el lugar ideal para vivir.

Texto: Silvia Castillo - Foto: Massimo Aspide