Linda Skokvist: “Ser hippy hoy significa vivir tu sueño cada día”


Nació en Suecia hace 43 primaveras y en su país natal estudió dos años confección. El resto de su formación como artesana de la piel es autodidacta y llegó a diseñar colecciones de ropa en Asia que vendía en sus propias tiendas. Viajó durante 15 años, sin tener un lugar fijo de residencia. Hasta que en 2001 llegó a Ibiza y se quedó.

Nos recibe en una casa de campo en la zona de Sant Mateu. Abre la puerta descalza y nos da la bienvenida a su taller, que ocupa el hall de la vivienda. Extraña un orden tan perfecto: Cada artículo está colocado por piezas, colores, tamaños…en cajas, percheros o sistemas de almacenaje de fabricación artesanal, que se han distribuido aprovechando al máximo cada centímetro de espacio disponible y permite clasificar y a la vez exhibir toda su producción. Es el rincón de la artista, convertido en un lugar apacible e inspirador, con la luz natural como cómplice. En una pequeña habitación anexa, la máquina de coser es la protagonista.

Linda Skokvist

Linda Skokvist

Junto al hall, el salón con grandes fotografías de Linda y su pareja. Ambos parecen modelos de anuncios de televisión. No les preguntamos por un pasado glamouroso, porque todo evidencia que la felicidad presente supera en armonía y belleza cualquier época anterior. El buen gusto se refleja hasta en los detalles más pequeños: Su hogar podría ocupar varias páginas de una revista de decoración. De repente, el estruendo de las risas alegres de los niños que llegan del colegio y se sientan en una cocina preciosa a merendar. Cualquier casa del mundo podría ser igual a esa misma hora, pero vemos que los niños están felices y los padres también y, además, todos están juntos. Quizá esa escena no sea tan común en cualquier tarde de otoño de una ciudad europea.

Linda es madre de dos gemelas de ocho años. Su novio, de nacionalidad belga, aporta otro hijo a la familia. Según Linda, su universo particular simboliza una de las características de Ibiza que ella adora: la mezcla.

Llegó al mercadillo de Las Dalias en 2007 y, desde 2012, tiene su propio puesto, donde vende bolsos, cinturones, pendientes, chalecos, cazadoras de piel, faldas, accesorios…Pero su creatividad es imparable. También produce artículos de decoración para la casa como alfombras o cojines e incluso mosaicos.

Salimos a dar un paseo por la finca. Linda posa para Masssimo, bella y natural, sin máscaras, rodeada de naranjos y limoneros. Se define como una artista que ha conseguido hacer realidad su sueño. Linda encontró en Ibiza lo que muchas personas buscan toda su vida: la felicidad

¿Por qué viniste a Ibiza?

Tenía un novio en Nepal y su hermana vivía aquí. Vinimos a verla y cuando llegué a Ibiza me quedé impresionada. Pensé: No quiero ir a ningún sitio más. Es como viajar, pero no tienes que ir a ningún sitio. Todo el mundo viene aquí. Con Ibiza ocurre algo muy especial. Fluye una energía diferente y te enamoras de la isla. Durante casi 15 años estuve viajando sin vivir en ningún sitio fijo. En ese tiempo no tenía mi propia máquina de coser. No era posible. Desde que tengo mi casa en Ibiza, todo ha cambiado. He echado raíces.

¿Cómo empezaste en Las Dalias?

Hablé con Beatrice San Francisco, que tenía un puesto, y ella trabaja con diseños de punto. La artesanía en piel y el punto casaban perfectamente. Era muy bonito y trabajamos juntas durante años. Desde 2012 tengo mi propio puesto porque necesito más espacio: Tengo muchas cosas. Antes sólo trabajaba con piel reciclada (faldas, chaquetas o pantalones) y usaba ese material para hacer cosas nuevas. Ahora también compro piel y uso plata, que le da un poco de alegría. Hago una mezcla de pieles nuevas y recicladas. Diseño y produzco en casa.

¿De dónde surge tu inspiración?

Te podría decir que es Ibiza, pero también en Suecia estaba siempre creando. Para mí es una forma de vivir y es pura acción. Soy capaz de crear muchas cosas, pero para vivir tengo que centrar mi foco en una línea concreta. Me inspira la naturaleza de Ibiza y la gente que viene de todo el mundo. La mezcla.

¿Cómo es tu vida en invierno?

Fantástica. Es mi época preferida del año. Llevamos una vida tranquila, paso mucho tiempo creando, tengo tiempo para los amigos y para hacer cenas…. No hay tráfico, todas las playas están vacías y es el momento de relajarse. ¡Me gusta mucho el invierno! Con los tres niños vamos a la playa, a caminar y buscamos nuevas aventuras. Cuando tengo que comprar pieles o materiales, me voy de viaje a Alicante. Pero me gusta estar en Ibiza. Aunque sea invierno, siempre estoy trabajando. Llevamos cinco años en esta casa de campo y es perfecta: está a un minuto del colegio (lo que me permite ahorrar tiempo) y rodeada de árboles y flores. Exactamente lo que necesitábamos.

¿Trabajas todo el día?

Normalmente sí. No puedo parar….(se ríe). No sé de dónde viene la creatividad, pero fluye todo el tiempo. Trabajo todos los días y todo el año. Quiero hacer mil cosas, pero tengo que centrarme para ir una por una. A veces es difícil porque siempre tengo en la cabeza mil ideas que quiero llevar a cabo. Diseño cada pieza, tiño las telas, corto los patrones, vendo…lo hago todo.Y mi casa es mi taller y mi trabajo. No está separado: está todo junto. Y es perfecto. Soy como una Dj y desde la entrada de la casa controlo la familia, el negocio, la cocina y toda mi vida: Hago pasta para comer, a la vez corto telas, los niños que me llaman: “¡¡¡¡mamá!!!!”….todo a la vez. Me gusta.

¿El mercadillo te da para vivir todo el año?

Si. Estoy en el mercadillo todo el verano, hasta final de octubre porque después necesito mucho tiempo para producir. Gracias a Las Dalias puedo vender mis creaciones. A Las Dalias viene gente de todos los países y desde aquí nuestras piezas viajan a todo el mundo. Tengo clientes de toda Europa que vuelven cada año a Ibiza.

¿Qué significa Las Dalias para tí?

Las Dalias es todo. Tuve tiendas antes, pero ya no quiero, porque requieren estar todo el día ahí encerrada, sin tiempo para producir. Por eso Las Dalias es ideal: Tengo mucho tiempo para pensar y trabajar. No pierdo las horas y eso es fantástico. Era mi sueño estar ahí. Es perfecto: un showroom mundial porque toda la gente que viaja a Ibiza pasa por Las Dalias. Además te facilita contactos y oportunidades. Todo en uno. Yo no quiero tener una tienda y estar ahí todo el día, porque entonces no tendría tiempo para producir. Soy muy feliz por estar en Las Dalias.

¿Por qué es tan especial el ambiente del mercadillo?

Antes de llegar a Las Dalias, trabajé en muchos mercados del mundo vendiendo mis colecciones. He visto mercadillos de muchos países y Las Dalias es el mejor. Encuentras gente cool, muchos artistas, personas de todo el mundo que se han sentido atraídas por Ibiza. Muchos crean sus propios productos y son muy originales. Además, los artesanos tienen un tipo de vida más flexible, más libre. Viven sus sueños. Es gente que disfruta, viaja y monta nuevas cosas. Me gusta ese tipo de gente: quieren vivir libres, hacer las cosas que de verdad les gustan y recorrer el mundo.

¿Te sientes hippy?

Modern hippy, sí. Ser hippy hoy significa vivir tu sueño cada día. Vivir como quieres. Los hippies de hoy no es gente sucia o que no se cuida. Es gente libre que vive la vida, que viaja, más espiritual y que da importancia a su alma y a sentirse bien. La libertad como forma de vida.

¿Cualés son los valores de La Dalias?

Defendemos la naturaleza, la familia y la paz dentro de uno mismo. Es gente con mucho coraje porque vienen de otros países y tienen que empezar de nuevo. Personas con una sensibilidad especial y que se sienten muy libres.

¿Cómo imaginas Las Dalias en un futuro?

Mejor. Espero que los artesanos muestren cada vez productos mejores porque muchas personas vienen al mercadillo buscando algo especial. Ofrecemos piezas únicas y eso significa que nuestro reto es inventar siempre cosas nuevas.

¿Cómo te imaginas tu vida en un futuro?

Mi vida es súper. Pero me la imagino mejor y para más gente. Tenemos la posibilidad de vivir nuestro sueño y de hacer lo que realmente nos gusta hacer. Yo lo he conseguido y quiero animar a otras personas a que empiecen a pensar en qué es lo que de verdad le gusta y qué es lo que cada uno quiere hacer con su vida cuando se levanta por la mañana. Cada persona tiene que encontrar lo que ama y dedicarse a trabajar en ello. Tenemos que dejar de hacer lo que no nos gusta y dedicarnos a lo que nos apasiona. Eso es lo que me gustaría ver en el futuro: más gente feliz y más libertad para todos, con espacio para la creatividad, el disfrute y el relax.

Texto: Silvia Castillo - Foto: Massimo Aspide