Nació en Niza, al sur de Francia, el 21 de septiembre de 1948. “Tengo 66 años y mucha marcha”, cuenta Chantal Arnold, una mujer de pocas palabras, mirada dulce y la risa alegre de una adolescente.

En el año 1982 conoció a su marido, Rubin, en Las Dalias. Llevan juntos desde entonces. Él escribe libros de viajes y han repartido su vida entre Ibiza y escapadas por el mundo. No han tenido hijos.

Chantal recuerda que fueron muy pocos los que empezaron la aventura del mercadillo hace 30 años: “Fuimos cinco personas quienes arrancamos con los puestos. Éramos como una familia y había mucha fiesta. Para mí Juanito es como un padre, como mi hermano. Es mi familia. Siempre me ayudó, desde muy joven. Éramos muy jovencitos cuando empezó Las Dalias y puedo decir que en 30 no tengo una sola queja. Siempre ha sido una relación perfecta”.

Se define como una hippy auténtica y considera que, hoy en día, todos podemos ser hippies: “Aunque todos tengamos televisión y teléfono, todavía podemos encontrar una manera de vivir libres y sin estrés, de llevar una vida sana, con el sol y el mar”.

Chantal Arnold

Chantal Arnold

Su forma y su filosofía se resume así: “Nosotros no queremos cuatro coches para una familia de dos. Creemos en el consumo responsable. Queremos tener menos cosas y más libertad. Eso es mucho mejor. Menos problemas”. En el puesto del mercadillo donde ha echado raíces, y donde se la encuentra cada sábado, charlamos con ella.

¿Cuándo llegó a Ibiza y porqué?

Mis padres eran artistas y vivían en Deià, Mallorca. La familia vino de vacaciones a Ibiza en 1968, cuando era muy pequeña. Crecí y viajé a distintos países, entre otros a América y Sudamérica. Volví a Ibiza en 1974, buscando el lugar donde yo quería vivir y con el recuerdo de cuando era pequeñita. No buscaba un lugar para trabajar, sino que buscaba peace and love, es decir, tranquilidad. Y lo encontré: Ibiza es el paraíso.

¿Cómo fueron los primeros años en Ibiza?

Los primeros años mis padres me ayudaban con dinero. En los años 74 y 75 yo bailaba en el mercadillo de Es Canar y después pasábamos el sombrero. Había muy pocos turistas, pero nos daban algo de dinero. En el mercadillo nos daban sandwichs gratis y vasos de sangría. En Es Canar encontré a mi amigo Edgar, que me presentó a Juanito en Las Dalias.

¿Qué recuerdas de los inicios de Las Dalias?

Al principio vivía en Francia en casa de mi madre. Venía cuatro meses a la isla y me quedaba en casa de amigas y de mi sobrino. Después empecé a vender en Las Dalias ropa que compraba en Barcelona. Así empezó todo: con Juanito y con Edgar. Llevo 30 años en Las Dalias. Éramos muy pocas personas, había mucha fiesta y era muy barato. Juanito era nuestra familia. Siempre ha sido todo perfecto con él.

¿Cuál ha sido la evolución del mercadillo en estos años?

Yo siempre he estado contenta. Siempre hay que seguir los cambios y adaptarse a ellos. Poco a poco y con una sonrisa.

¿Qué vendes en Las Dalias?

Imprimo y diseño pareos. Mi familia hace artesanía y ropa a mano. Mi puesto no es muy complicado porque solo tenemos tres cosas, es sencillo. No me gusta la confusión. Es pura artesanía: mis ideas.

¿Qué aporta la gente de Las Dalias al mundo?

Yo era muy jovencita cuando llegué a Las Dalias y Juanito nos ofreció un futuro mejor. Empezamos cinco personas hace 30 años y, desde entonces, venimos todos los sábados. Con los años, cada vez hay más puestos, viene más gente y siempre hay música y fiesta con Juanito. Las Dalias es energía positiva. Considero a Juanito, a Lucia y a su padre como mi familia. Les deseo mucha suerte. Juanito nos dio un futuro. Fue muy bueno. Para la gente que viene a Las Dalias es muy atractivo, porque se encuentra cosas de todas las partes del mundo.

¿Cómo es tu vida en invierno?

En invierno me tengo que ir a Francia a cuidar a mi madre. Ha sido un año de dificultades, pero seguimos luchando. En Ibiza llevamos una vida muy tranquila y salimos muy poco.

Te consideras hippy Sí, pero una hippy auténtica. Ser hippy simbolizaba una manera de pensar y de vivir. Hoy en día, significa vivir lo mejor que puedas cada día, vivir el instante, no pensamos en qué va a pasar dentro de dos meses, porque no lo sabemos. Vivimos cada día, lo mejor que podemos.

¿En qué consiste ser hippy hoy en día?

Hippy es un nombre que dieron a gente con el pelo largo, pero eso no significa nada. Hoy en día ser hippy significa ser positivo, hacer cosas buenas, cocinar con amor, caminar, nadar y vivir. Todo el mundo puede ser hippy ahora: todos los que quieran disfrutar del día a día, del mar y del sol. Son hippies todas las personas que quieran vivir con amor. Yo soy muy vieja y me doy cuenta de que nací así: He sido muy afortunada por tener unos padres artistas y vivir así. Yo no cambiaría nada de mi vida, porque ser libre significa vivir la vida que tu quieres: Vivir con el sol, nadar, ser libres y no tener que ir al banco cada día.

¿Cuántos años estás dispuesta a seguir en Las Dalias?

Si Dios quiere, viviré muchos años más y siempre estaré en Las Dalias. Por lo menos, diez años más con mucha energía y una sonrisa. Me quedé aquí porque Juanito tiene muy buen corazón. Le quiero mucho y por eso me quiero seguir en Las Dalias.

Texto: Silvia Castillo - Foto: Massimo Aspide